Stumlad

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Stumlad es el Reino más poderosos de todo Valsorth, tanto económica como militarmente, con un fuerte estado centralizado que impide la división de sus regiones y apoyado por la fuerza de su ejército. Desde la capital de Solak la influencia del reino se extiende por todas las regiones humanas del norte, que rinden pleitesía a Stumlad y a quien acuden en busca de auxilio cuando tienen problemas. Stumlad tiene un clima frío y duro en las montañas, aunque en las tierras centrales del reino es mucho más cálido y propicio para la agricultura.

CONOCIMIENTO GENERAL

Franqueado por las cordilleras de Kordun, Stumlad se extiende hacia el oeste, con praderas y campos por donde discurre el río Taras, que se divide en la presa de Solak en dos brazos que van al mar. En las dos desembocaduras del río se hallan las otras ciudades de importancia, puertos desde donde Stumlad comercia con las regiones del sur. Eradun es la entrada al reino, ya que esta fortaleza se alza en el único paso a través de las montañas, protegida por un destacamento de caballeros y es la segunda residencia de la familia Real.

El reino

La creación del reino se remonta a la huída de los hombres ante la masacre provocada por el Rey Dios. Los refugiados se establecieron en la región de Stumlad, fortificando las ciudades para hacer frente al señor de la sombra. Con el paso de los siglos y la creación de la Orden de Caballeros, Stumlad se convirtió en una potencia militar y económica, cuyo enfrentamiento con el reino de Shalanest les enemistó para siempre con los elfos de los bosques.

Stumlad es una monarquía autoritaria, donde el Rey tiene poder absoluto sobre la justicia, la política y el ejército. El mandato es hereditario y en la actualidad gobierna el Rey Edoar. Stumlad basa su poder en su gran ejército, dirigido por la Orden de Caballeros de Stumlad. Los caballeros además de proteger el reino, tienen destacamentos por todo el norte de Valsorth para mantener a raya a las hordas de orkos y trolls de las Kehalas. Sin embargo, el número de caballeros es insuficiente para defender todas las fronteras, razón por la que últimamente el Rey Edoar se plantea abandonar los reinos más lejanos y priorizar la defensa de Stumlad.

La gran mayoría de habitantes son hombres del norte, ya que la enemistad con los elfos aún sigue presente. Aún así, miembros de otras razas pueden llegar a vivir en el reino, aunque siempre en la clandestinidad y mientras no se hagan notar. Últimamente, la política de apertura del Rey Edoar favorece la entrada de más extranjeros, por lo que poco a poco llegan otras gentes al reino.

Solak

La capital es Solak es una ciudad fortificada que resistió los embates del Rey Dios en la guerra. Se trata de una impresionante ciudadela que se alza sobre una presa de piedra que divide las caudalosas aguas del río Taras, que caen con estruendo franqueando las empinadas rampas y escaleras que unen las diferentes calles de la ciudad. El palacio real se encuentra en la cúspide de la presa, una magnífica ciudadela de piedra blanca. Ante ella se halla la Plaza del Homenaje, donde se erige la estatua en honor del príncipe Heoran, que detuvo a los ejércitos del Rey Dios. Con una población de más de cien cincuenta mil humanos, Solak se divide en distritos donde se congregan los diferentes gremios y gobernados cada uno por un Consejero, aunque todos dependen del Rey.

Los puertos

En la costa, junto a la desembocadura de los ríos, hay otras importantes ciudades, como Salast, Lasmer y Merasan, que viven más de la pesca y el comercio que de los campos. Salast es la más importante de las tres, con su muralla que sólo protege la costa marítima, y muchos la consideran la verdadera capital del reino, pues aquí es donde viven las grandes familias de terratenientes del reino. Por su parte, Lasmer es un puerto de pescadores y grandes marinos, con su gran mercado central que abastece a todo Stumlad. Merasan es el más pequeño de los puertos, que se cierra en una pequeña bahía protegida por una muralla que cierra las aguas.

Un gobernador dirige cada una de las ciudades, cargo que designa el Rey, aunque suelen tener libertad para dirigir la ciudad. Sólo en épocas de guerra u otra situación grave, el Rey asume el mandato y mantiene una dirección firma sobre estas ciudades.

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